De todos es sabido que gracias a los numerosos nutrientes de los alimentos no sólo nos alimentamos,  también influyen en nuestro estado de ánimo. Este conocimiento es unánime en todas las culturas, pero en el ámbito occidental debido a las malas costumbres alimentarias ha pasado a ser un saber abandonado y en muchos casos en total desuso y suplido por medicamentos de todo tipo.

El frente otoñal y los incipientes fríos en general suelen alterarnos y acarrearnos no sólo los típicos trastornos físicos de reacción ante el mal tiempo, peores son los trastornos de ánimo que nos apesadumbran. Para combatirlos hay alimentos muy apropiados. La vitamina B9 o ácido fólico muy abundante en las verduras y hortalizas de hoja verde es uno de los alimentos más combativos ante la depresión y fundamental en la dieta de todos los que padecen anemia.

Otro alimento capaz de hacer que nos sintamos felices es sin duda el chocolate, que gracias a la feniletilamina que contiene, provoca reacciones de alegría, además de mitigar el cansancio, la hipertensión y el estrés. Y en la mayoría de los cereales y del arroz se encuentra de forma natural la serotonina (potente transmisor de información entre neuronas y clave en la inhibición de sensaciones negativas) muy presente en los antidepresivos. De ahí procede la recomendación de no desdeñar a los hidratos de carbono de nuestra dieta. Muy distinta a ellos son las grasas, que son las verdaderas enemigas de la vida sana.

Los hidratos de carbono son nutrientes básicos para la producción natural de serotonina. Sus efectos son múltiples, buen sedante, estimulante del apetito e inductor del sueño. Muy recomendable para las mujeres bajo el síndrome premenstrual. Está claro, antes de acudir a los medicamentos hay que hacer uso de los alimentos ecológicos que son la base de una comida saludable.

Se suele recordar a nuestras abuelas por sus buenas recetas y mejores consejos, y es que el auténtico y benigno acervo cultural para combatir las enfermedades, ayudar a vivir y convivir mejor aún en el otoño, se halla en la sabiduría natural y en el sentido común. A la gran mayoría nos desagrada y repele: el mal humor, la fatiga, la agresividad, la tristeza, el agobio,… mucho peor que el mal tiempo es el mal talante.